Hoy les traigo otra crónica, espero y les guste.
Viajar
es placentero, hasta inclusive se pude decir que es tranquilizante para el
alma, pero todos estos pensamientos se esfuman cuando a nuestros ojos aparece
una temible y calurosa “combi”. Diariamente la gente, que no puede comprarse un
carro, se sube a estos vehículos. En donde sin duda es un completo caos viajar.
Con cada salida del sol, ellas empiezan su
arduo trabajo y es que trabajar por más de doce horas, es agotador. Pero ellas
no quejan. Siempre están ahí, dispuestas aguantar el peso de los cientos de
personas que se suben diariamente a ellas. ¿De quién o qué estamos hablando?
Pues nada menos que las combis. Que dejan y llevan personas a los lugares que
desean ir, a un cómodo precio. Pero no son valoradas por la gente que las usa
diariamente, incluyendo pasajeros, cobradores (as) y choferes.
Algunos piensan que subirse a una combi en
peligroso, ya que pueden ser asaltadas, sufren incomodidad, hasta increíble
pero cierto asesinadas, pero no es su culpa. Si analizamos con lupa el
problema, nos topamos con aquellas personas. Estas personitas al parecer no
tienen conciencia de lo que hacen *supuestamente*.
En nuestra primera foto de culpables, notamos a los cobradores, que con
órdenes de los choferes (que sin duda también son culpables), suben más gente
de lo que la pobre combi puede soportar ocasionando, como no, que la gente que
esta apretada e incomoda a mas no poder sufra de miles de accidentes que ya
hemos mencionado arriba.
Pero no todo el color gris. En un viaje podemos
escuchar una historia, de esas que solo se cuentan las amigas que tienen de
mucho de qué hablar. Esas historias, aunque no lo crea querido lector, son muy
interesantes de escuchar
-Si pues, la Antuca ha dejado al Kevin
solo en casa. Hay que rezar para que no le pase nada a la criatura-
-Ayer termine con Braulio, el muy idiota
me estaba engañando-
-No no no, primero pones la carne de pollo
al cocer y luego haces la salsa, ¿Por Dios Rosa?, nunca has entrado a una
cocina
Otros prefieren subirse a una combi para
hacer lo que más aman; leer. ¿Y es que quien de nosotros no ha leído un libro
en una combi? Seguramente muy intrigados de todo lo que va pasar en su libro,
“el lector de combi”, sube a ella con ganas de encontrar un asiento vacío para
poder continuar con su lectura, y si no encuentran, con una mirada triste
guardan el libro y esperan atentos a que los asientos se desocupen, algunos más
osados continúan su lectura parados, agarrados firmemente de la baranda que
hace que nuestro lector no caiga de bruces. Sin duda es un lugar muy cómodo
para leer.
Pero así como hay historias, para escuchar
y para leer, hay esos famosos enamoramientos a primera vista en la combi. Un
chico y una chica por cosas del destino se suben a una combi, y el destino
caprichoso y juguetón los hace sentarse uno enfrente del otro. El chico levanta
la mirada aburrido y ante sus ojos, la chica más bella que ha podido ver
durante el día está en frente de él. Ella
levanta la mirada atenta de su teléfono y mira al muchacho que está enfrente de
él y le dedica una sonrisa tímida. Una magia los recorre, pero solo dura unas
cuadras, porque el chico se baja y la chica se encoje de hombros.
Ohh, pero no que nos olvidarnos, de esas
personas que suben a la combi, con ganas de que al menos una de las personas
que estén ahí, les ayuden llevando un poco de dinero a su casa. Claro está que
su discurso siempre es el mismo. Pero vienen con diferentes productos para
ofrecer, como golosinas, llaveritos, recetarios de comida sana, libritos
motivacionales y esos que suben a cantar y tocar algún instrumento. Vaya que
son dignos de admirar, esas personas tienen los pantalones bien puestos, pues
no tienen vergüenza alguna en subir a un lugar público para vender o pedir
dinero.
Y seguimos con los ejemplos, están ellos
que piensan que este lugar es un lugar para poder satisfacer sus perversidades.
Están los que roban sin ningún descaro de ni siquiera apuntar con un arma,
otros son más frescos y con una sonrisa diabólica y con una risa de hiena, te
dicen: “Esto es un asaaaalto” y te
roban desde tu celular que se le sale la batería hasta tu polera que costo 10
soles. Y no faltan esos pervertidos que se aprovechan de las chicas, las miran con
lujuria y no conforme con eso, las tocan.
Subirse a una combi, puede ser toda
aventura, pero tomando las medidas exactas, puede resultar un viaje muy
agradable.
pili supiste describir exactamente ,sin exageraciones, lo que es ir en el servicio publico jajajajajaja XD
ResponderEliminarQuerida combi, te compadesco much ;7
ResponderEliminarUna cronica que describe a la perfeccion todo lo que significa viajar en servicio publico. Buena Pily. Me gusto, pero...voy a estar mas atenta cuando viaje en combi. Ah te falto mencionar a las combis musicales, a ver si les dedicas unas palabras para la proxima.
ResponderEliminarViajar en una combi es chevere. Pasa tantas cosas en un solo dia, y hay dias tan tranquilos :3, escuchar musica pensar, planear, reflexionar de lo que hiciste hoy. Ademas me lleva más rapido :). Mi experiencia de las combis han sido de todo, acogedoras y traumantes. (Lei tu entrada con TO BE FREE de arashi xD)
ResponderEliminarPily, leer tu crónica este día me ha sacado una lágrima hoy precisamente que nos despedimos de una combi nuestra, como dices muchas veces son equipos que los choferes no aprecian siendo que la combi pasa más tiempo con ellos que con el patrón.
ResponderEliminarPor otro lado soy fan de las combis y más cuando me toca el asiento de la esquina y puedo disfrutar del paisaje escuchando mi música o mejor aún echarme un pestañazo recargada en el vidrio y no en el hombro del señor de al lado. Yo no leo en el transporte porque mi viaje puede terminar mal xD.
Esos amores fugaces de cuadras o si uno tiene suerte de viaje completo hasta que el destino vuelva a conectarlos.
Saludos Pily, que hayas pasado una Feliz Navidad y que pases un Feliz Año Nuevo!!!!!